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// Destino Hosen (por Hugo Martínez)

Mi nombre es Hugo Martínez. Nací hace 52 años en Ciudadela, provincia de Buenos Aires. Actualmente vivo en Castelar, en el oeste del conurbano bonaerense.

Escucho casi exclusivamente bandas punk clásicas, empezando por Sex Pistols, Ramones, The Clash . Me gustan mucho también Toy Dolls, Exploited, UK Subs y GBH. De Argentina, además de Violadores, soy fan de Logos y V8. También me interesa la música electrónica.

Alguna fuerza invisible puso a los Hosen en mi camino. Podría relatar muchos hechos de

apariencia casual que me han ligado a la banda hasta llegar, incluso, a conocerlos, pero yo prefiero llamar a eso destino. Destino Hosen.

En junio de 1992 realicé mi único viaje a Europa. Mi primo Jorge, que estaba trabajando para la Universidad de Köln, me invitó a visitarlo.

Aquí comienza la historia.

La noche previa al viaje me acosté con los auriculares escuchando la radio. No puedo explicar por qué. Nunca, jamás, me acuesto escuchando radio. Pero esa noche sí lo hice. Y la razón tardaría poco tiempo en develarse. Norberto Verea, en su recordado programa la “Heavy R&P “, hablaba de una banda punk alemana de la que yo no tenía la más remota noticia. Pasó algunos temas y yo me dormí tratando de memorizar la fonética de un nombre que nunca había visto escrito, en un idioma para mí desconocido.

   

Semanas después busqué en una disquería de Köln, llamada Saturn, material sobre esa misteriosa banda... el sonido que yo recordaba coincidió de pronto con lo que mostraba una batea... Die Toten Hosen. Miré los vinilos y elegí uno, cuya tapa me produjo una rara fascinación : la figura de Beethoven enmarcada en vivos y etéreos colores.

Recién a mi regreso pude escuchar ese disco y la primera canción que recibieron mis oídos fue, por lo tanto, Hier kommt Alex . Recuerdo con mucha precisión lo que sentí....una melodiosa guitarra solitaria nos introduce sutilmente en un clima que deviene en potente desarrollo. Luego, el estribillo

explosivo. El tema me cautivó , y también el resto del disco, cuyo título me costaba pronunciar : Ein kleines bisschen Horrorschau.

Un par de meses después, en setiembre, se anuncia la llegada de esta banda por primera vez a la Argentina . Por supuesto fui a verlos, pero no tenía idea de la sorpresa que me esperaba.

   

Recuerdo a un muchacho rubio caminando sonriente en el piso entre las pocas personas que había temprano en el lugar, dialogando animadamente con ellas. De algún modo su figura parecía brillar. Después vería a ese mismo muchacho sobre el escenario desarrollar la performance más electrizante que jamás hubiese imaginado, y alguien me diría que su nombre era Campino. Para ese momento el local estallaba de gente.

Arrancaron con Blitzkrieg Bop de los Ramones y a los pocos segundos el público ardía, fue pasión a primera vista. El show tuvo un vértigo increíble, los músicos saltaban por el aire mientras el cantante

se colgaba de cuanta estructura metálica estuviese sobre su cabeza, hasta que se tiró entre la gente...no parecía posible que sonaran tan bien a esa velocidad, con una escena estallante en acrobacias que te mantenía con la mandíbula a la altura de los tobillos , exhausto, incrédulo. Fue shockeante en extremo y conmovedor por la entrega sobre el escenario. Nadie podía creer lo que estaba viendo. Pero todos sentimos que ésa era la banda que había estado buscando nuestro corazón.

Desde ese entonces fui a verlos siempre, y no cambio una actuación de DTH en Argentina por nada en el mundo.

Todos los shows fueron memorables. Algunos, por razones subjetivas, ocupan un lugar especial en mi corazón:

  • Halley 92, el deslumbramiento inicial.
  • Los dos shows en El Teatro en el año 2002. La vida en Argentina en aquellos años era una vida desesperada y ellos cruzaron el Atlántico para consolarnos . Pusieron los tickets a tres dólares para que todos pudiesen ir y nos regalaron dos actuaciones fenomenales, inolvidables, conmovedoras. Ninguna otra banda en el mundo haría algo así por sus fans. Jamás podré olvidarme de ese gesto.
  • Dr. Jekyll 1996, la consagración de la magia.
  • Museum 2000, una locura total.
  • El último, 25 de abril de 2009. Tan apasionante como la primera vez.

Aún me sorprendo que me pregunten porque me gustan si no entiendo la lengua alemana. ¿No es la música, acaso, un idioma universal? Las líricas hosenianas son muy sugerentes, y cuando leo alguna traducción advierto que mi intuición no estuvo muy lejos del significado de las letras.

En el 2003, yo creía que estaban en el récord de ser la banda extranjera anglosajona que más veces había llegado a Argentina. Era en la visita número 7. Pero un amigo, Maxi Ramone, me hizo notar que los Ramones habían venido 8 veces, así que estuve esperando este momento durante seis años. Yo no sé si es importante para las discográficas, pero como fan no podía dejar pasar este hecho histórico y quise plasmarlo en algo que perdure... un diploma, que hoy tienen los Hosen en sus manos. Se los dí en su última visita. Fue algo muy íntimo, la tarde del sábado antes de la prueba de sonido en el lobby del hotel. Estaban los cinco Hosen y muy pocas personas más, les dije unas palabras y les entregué el diploma, ellos sonrieron al recibirlo y lo leyeron con atención, después me agradecieron uno por uno y sacamos unas fotos.

Sé que lo apreciaron y para mí fue la ocasión de devolverles en algo mínimo todo lo que nos brindan desde hace tanto tiempo.
   

Hoy, diecisiete años después de aquel Halley y habiéndome convertido, seguramente , en el fan de más edad, me siguen sorprendiendo y apasionando. Siempre hacen algo que te conmueve. Siempre tienen un poco más de energía para entregarte. Siempre tienen un gesto más de afecto hacia el público.

Siempre.

El destino convirtió a Argentina en su segundo hogar. El Destino Hosen.